jueves, 18 de noviembre de 2010

Estrella Fugaz


Guillermo se convirtió de la noche a la mañana en el actor más solicitado del país, no tardó demasiado en ocupar papeles secundarios en Hollywood, destacándose entre los protagonistas por su gran capacidad, su talento fue reconocido en más de una ocasión y en poco tiempo se hizo acreedor de premios muy importantes. Así como llegó la fama, llegaron los escándalos. Bebidas, drogas y mujeres fértiles, fueron su karma gracias a los periodistas. Perdió papeles importantes gracias a los críticos que se dedicaron a perjudicar su carrera con historias exageradas de su vida diaria. Su odio público hacia la industria contribuyó para fundamentar a los que realizaban los contratos y se vio obligado a elaborar personajes intrascendentes.

Un viernes por la noche, luego de un par de vasos de whisky, Bill, así es como lo llamaban sus amigos, se presentó en un programa de televisión que transmitía un canal cultural, se llamaba “Estrella fugaz”, y citaban a grandes artistas que arañaron el “sueño americano” y los dejaban hablar acerca de su carrera, colocando al actor en una posición sumisa a las preguntas intimidantes de los conductores, convirtiendo al programa en una especie de confesionario. El show se había convertido en un éxito debido a los escándalos que desataron algunas estrellas de rock años anteriores, para Guillermo Grossi era su oportunidad para callar el ruido que había en el ambiente. Llegó tarde, debido a un problema con el taxi, pidió disculpas y comenzó la transmisión. Luego de una larga discusión con los conductores y panelistas, acerca de sus hijos no reconocidos en ciertas localidades que jamás había visitado, Guillermo aprovechó para hablar de su nueva película que estaba rodando en Francia con un joven y escandaloso director llamado Gaspar LaPadite, que había llamado la atención con un documental acerca de las relaciones amorosas de su último presidente. El show concluyó con segmentos donde contestaba preguntas de la audiencia y algún que otro juego idiota para dejar al invitado en ridículo, sumiso a cada palabra que predispuso el productor en el contrato.

Se dirigió a un bar con gente de su ambiente, personas con las que tal vez alguna vez compartió un plató. Bebieron algunas botellas de vino, y se largó del lugar, se había cansado de la gente que se acercaba para sacarse una foto con sus celulares, admiradores, personas que sabían reconocer una verdadera obra de arte. A pesar de todo, Guillermo tenía sus seguidores que lo catalogaban como uno de los actores de culto del momento, uno de los pocos que había en el mundo, y era cierto, sus interpretaciones eran sensacionales.

Llegó a su hotel, donde lo esperaba su novia, una mujer que como artista plástica, era muy buena diseñadora de moda. Tuvo una discusión con el recepcionista debido al estado en el que entró al hospedaje. Subió las escaleras acompañado de un maletero, tenía miedo de los ascensores, en realidad era claustrofóbico. Le dio 50 pesos al empleado y lo empujó con fuerza, el chico se alejó a las puteadas, no se entendió bien lo que dijo. Abrió la puerta y la encontró a Jimena con otro tipo, el cual disfrutaba de como ella le daba placer oral. El joven se vio asustado y la obligó a detenerse, ella miró de reojo adonde estaba Guillermo y sonrió. Los puños duros del cornudo temblaron por unos segundos y sus labios se apretaron con la misma intensidad, acompañados de un ceño fruncido que le indicaron al imprudente que estaba en serios problemas.

¿Por qué se detienen? Sigan en lo que estaban… - Dijo el actor.

Señor, le…

¡SEÑOR LAS PELOTAS! – Lo interrumpió…

Les ordeno que continúen con lo que venían haciendo…

El joven había comenzado a temblar del miedo que recorrió cada parte de su cuerpo, dejando escapar el sudor como una multitud que huye del peligro que la acecha. Su miembro continuó tieso gracias a las drogas. Bill se desnudó y la penetró por donde corresponde que las cosas salgan, ella gritó y continuó expresando palabras tan sucias como ella. Al rato, el joven se vio abstraído de todo y comenzó a gozar de tal situación, hasta que Guillermo lo durmió de una trompada en el momento que estaba teniendo un orgasmo, se dio cuenta que una persona en pleno clímax es tan vulnerable como una abeja perdiendo su aguijón. A ella eso la excitó y aturdió a todas las habitaciones con sus gritos. Guillermo abrió los ojos un segundo y los dirigió hacia a un costado, donde se encontraba su verdadera amante, una pistola de 9 mm negra, la sacó sin que ella se diera cuenta y la posó sobre su espalda, el frió de su arma automáticamente le borró la sonrisa a Jimena y le robó una lagrima que se mezcló con la transpiración, sabía lo que sucedía. Llevó el caño a la nuca de ella y unos segundos antes de acabar, disparó. Se alejó de ella y se dirigió hacia donde estaba el hombre noqueado, limpió el arma estirando los puños de la camisa hasta tapar sus manos y la puso entre los dedos del adormecido, alzó la mano ajena que tenía el arma y la llevó a su pecho, su corazón explotó bañando el rostro del sobreviviente con ese hermoso color rojo. Al rato, se rompió la puerta y entraron los uniformados con sus armas paralelas al suelo y sus gritos acobardados.

Hoy se cumplen quince años de mi condena por el asesinato de Guillermo Grossi y Jimena Giovanni, “personajes fundamentales para el ambiente artístico”, así lo informaron los diarios, las mismas personas que sepultaron en reiteradas ocasiones al actor con sus farsas, al día siguiente se alimentaron de su muerte. Mañana me dejan libre, y el mismo miedo que me cubría esa noche en la habitación del hotel, hoy me vuelve a acechar en manos de miles de seguidores de este artista que piden mi cabeza, creyéndome culpable por la muerte de este ídolo que hoy es un héroe nacional.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

El ojo de la cerradura


A esta altura me resulta imposible salir de este pozo, me arrojan sogas para rescatarme y se cortan ni bien intento treparme, las siguen arrojando, pruebo una vez más y vuelvo a caer, resignado, me quedo tirado en el piso. Se oyen truenos a lo lejos, la gente que antes miraba hacia al fondo del agujero ahora mira hacia arriba, preocupada, en unos minutos la tormenta estará sobre todos nosotros, ellos se alejan, se dirigen a sus refugios, donde permanecerán a salvo, calentándose entre ellos en sus habitaciones. Un diluvio impresionante se desata sobre el bosque donde me encuentro, tiemblo de frío y cada tanto toso, el agua comienza a llenar mi fosa, una hora después me encuentro parado para poder respirar, las gotas de lluvia que impactan en el agua me salpican en el rostro, minutos más tarde me veo pataleando para poder alcanzar la superficie, estoy a punto de ahogarme y el final del hoyo se encuentra demasiado lejos todavía…

El agua no cesa, las paredes de mi pozo lucen como chocolate derritiéndose, al mirar hacia arriba las gotas de lluvia se ven como estrellas inquietas, como si yo viajara a la velocidad de la luz. Mi cabeza se asoma en la superficie del verde y brillante césped, alcanzo a tirar unos manotazos hacia el pero es inútil, me resbalo fácilmente, al final me aferro con fuerza al suelo, enterrando mis dedos en el, logro salir de ahí y me acuesto. No puedo mover mis brazos, mucho menos mis piernas, solo me concentro en respirar, cuando de pronto, siento un aliento caliente en mi cara seguido de una caricia húmeda, como el de una lengua, es un perro, negro con algunas manchas blancas en su cara, no sabría identificar la raza, solo noto que luce muy triste. Comienza a ladrar hacía los arboles, donde puedo divisar entre los troncos una luz fluorescente, que prende y apaga como si se tratara de un corto circuito. Me acerco hacia allá, la lluvia se detuvo, a los metros me doy cuenta que el fiel compañero que me guió hacia ahí no estaba conmigo, me doy vuelta y lo veo introducirse en el pozo, inmediatamente corro hacia a él. Al llegar allí me encuentro con el pozo sin agua, donde se puede ver en el fondo huesos de un ser humano, salvo el cráneo, el cráneo es de un animal, como el de un perro… Asustado me alejo de allí rápidamente…

Camino rápido, no corro, es de noche y las nubes todavía no dejan ver la luna. Me tropiezo con un tronco y caigo sobre otro un tanto más grande, el golpe es directo a la cabeza, estoy un poco aturdido y siento como la sangre recorre mi cara, segándome. Me limpio los ojos y me levanto, la luz fluorescente sigue ahí. Ya casi llego, se escuchan niños gritándose entre ellos, como peleando, golpeo la puerta y esta se cae. Lo primero que veo es un hombre sentado en un sillón mirando fijamente hacia una ventana que se encontraba a un costado de la habitación, tiene un control remoto en la mano derecha y se ve de muy mal humor, detrás de él, a mi derecha, unos niños un tanto obesos comen sin parar, trepándose a la mesa peleando por la comida, me llama la atención que tanto el señor como los niños tienen una soga atada a su cuello, dejando colgar un tramo corto de la misma, como si se tratara de una corbata. Los chicos se detienen solo para mirarme, ninguno dice nada, solo mastican. El hombre me mira y me arroja el control remoto al grito de “¡FUERA DE MI CASA!” Me alejo rápido del lugar dando la vuelta a la casa, para continuar por el sendero que desemboca en este hogar, amargo hogar. Al pasar por la ventana lo observo al tipo que continúa con la vista dirigida hacia la ventana, esta vez yo estoy detrás de ella, puedo verlo a los ojos, me muestro completo en la ventana, no parece verme, sonríe…

Se hace difícil caminar con tanto barro por este pequeño camino, por lo que voy con la cabeza gacha para tener más cuidado en donde piso, alzo la mirada un segundo y veo una mujer con un vestido blanco, el final del vestido está manchado con barro, su piel tan pálida como su ropaje y su pelo rubio aun mojado, camina con su cabeza gacha también, pero no creo que por seguridad de sus pasos. Se cae a un charco, al ver que sus intentos en ponerse de pie son inútiles, me acerco para ayudarla y le extiendo una mano, me la corre de un manotazo.

¡No me toques hijo de puta! Puedo sola…

Déjame ayudarte…

No necesito ayuda…

Logro ver que tiene un corte en su pecho que no para de sangrar, unos hermosos ojos, rojos como su herida, irradian tristeza y odio a la vez, se aleja rápido de mí. Entra a la casa donde yo había sido echado, se escucha un grito del hombre seguido de un disparo, no alcanzo a oír lo que dijo. El hombre de la ventana sale de la casa y me mira fijo, algo brilla en su mano derecha, es un revólver, me quedo observándolo hasta que comienza a alzar su mano y me apunta, desaparezco antes de que dispare. Al instante la misma herida de la chica se abre en mi pecho…

Estoy confundido, solo y también con heridas en mi cabeza y mi pecho, el miedo fue reemplazado por la ansiedad, la ansiedad de salir lo antes posible de este lugar. Sigo caminando, ya sin rumbo, deje el camino de barro para perderme entre los árboles, escucho a alguien cantar a lo lejos. La escucho cada vez más cerca a esa increíble voz, desconozco lo que canta pero es muy placentero oírla. Es un viejo, está sentado en lo queda de un árbol que fue cortado por la mano del Hombre, como tantos que se encontraban alrededor de él. Veo que el cantante observa hacia arriba y entre su barba blanca deja ver una sonrisa. Mira a la luna, que se asoma entre las nubes que van desapareciendo, la mira con amor, por lo que interpreto que es a ella a quien le canta. Aparece un tipo vestido de azul por detrás de él y lo golpea con un palo hasta matarlo.

¡¿Por qué hace eso?! - Le grito...

Usted no se meta y siga caminando…

Pero, ¡¿Por qué lo golpea?! ¡¿Qué hizo de malo?!

Cantaba nene, cantaba… Dale, rajá de acá…

Recojo una piedra del piso y se la arrojo con toda mi fuerza, el golpe es directo a la cara, creo que lo maté, eso me pone contento por un rato, pero no puedo dejar de pensar en el pobre hombre que cantaba y la mujer del vestido blanco. Mis manos comienzan a sangrar, no comprendo por qué…

La luna ilumina el extenso bosque y puedo ver donde terminan los arboles, me dirijo hacia allá. Cuando llego a campo abierto, veo un resplandor que se asoma desde el suelo verde que se extiende después del arbolado, al llegar ahí me encuentro parado al borde de un abismo. Muchos metros hacia abajo, se deja ver el resto del monte completamente en llamas, me seco una lágrima y regreso la mirada hacia el oscuro bosque. El hombre de azul con el rostro cubierto de sangre; el viejo, bañado de ese mismo color rojo, acaricia al perro negro que mueve la cola salpicando agua por todos lados; la mujer de blanco con un hueco que sangra en su frente, me sopla un beso que escondía en su mano; el hombre con su revólver plateado; los niños con sus mejillas manchadas de grasa, con pedazos de carne en sus manos, no dejan de comer. Todos me miran, con bronca, con amor o con tristeza, pero todas sus miradas me dicen lo mismo, me invitan a arrojarme desde el barranco, lo supe al instante, por lo que me dejo caer hacia atrás. Estoy cayendo, muy lentamente, el calor de las llamas comienza a sentirse, me doy vuelta en el aire, el fuego me encandila antes de que llegue a rozarlo…

Mateo… ¡Mateo!

La vista comienza a aclararse y me encuentro parado frente al pozo…

Hijo, no te acerques tanto al pozo que podes caerte…

La empujo arrojándola al fondo del hoyo, ella y su insoportable caniche caen rápidamente en el fondo, se escucha un llanto entre las quejas de dolor, no se oye al perro, por lo que creo que murió al instante. Me acuesto en el verde césped con la cabeza al borde del insaciable hueco, la melodía de aquel viejo se me viene al instante y comienzo a cantarla con la luna y las estrellas como mi enardecido público que brillan más que nunca…

Sonrío y cierro los ojos, me imagino sentado en la luna, observando a un niño acostado al borde de un pozo, formando con su cuerpo el ojo de una cerradura en el suelo, espío por el ojo y lo que veo me retuerce el estomago, me hace un nudo en la garganta y me exprime los ojos hasta soltar una lagrima, al alejar la vista de la cerradura, una gota de sangre sale de ella…

Vuelvo a abrir los ojos, sigo tendido en el césped donde se encuentra el pozo donde todavía se siente el llanto de mi madre. La sonrisa se borró junto con la canción…

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Poesía sucia II


Encerrémonos en un pequeño cuarto y encendamos cientos de cigarrillos, hasta que el celeste y el marrón de nuestros ojos se vuelvan rojos...
Bebamos todo el alcohol del mundo hasta que nuestros vasos se erosionen sin que lleguemos a marearnos...
Prendamos fuego las plazas y los parques con libros de autoayuda...
Dejemos con la duda al psicólogo, al médico y al policía de saber quienes son los más sanos...


Ya no vas a tener que esconderte para que puedan verte en todos lados...
Ya no vas a querer gritar a solas con tu libertad esperando que tu mente te dibuje las persianas...
Ya no vas a preocuparte por aquellos que corrigen tu futuro, sometiéndote a leer a cualquiera, menos a mí, en tus mañanas...
Ya no vas a soñar de pie que estamos acostados...


Que se pudran todas las manzanas,
que se quemen todos los destinos escritos,
que se mueran todos los perros domesticados,
pero que nunca, pero nunca, se vayan esas ganas de cagarnos a tiros...

domingo, 12 de septiembre de 2010

Alucinando fuego...

Empiezo por el pelo, continuo dibujando la cara, siempre uno empieza por lo que menos le cuesta, lo que más recuerda, le hago los ojos, la nariz, la boca, me detengo un rato ahí y le doy un beso, todavía no le doy vida, por lo tanto los ojos permanecen abiertos, a medida que la imagino mis manos se mueven solas, no se quieren detener… En el cuello debo admitir que también me colgué, respire, mordí, besé, me perdí… Mis manos dejaron de dibujar, ¿Qué pasó? Aaah, claro, dibujaron sus pechos, les ordeno que continúen, mientras tanto también la beso ahí, mis manos se mueren de celos y dibujan con bronca, ¡por suerte! Cuando la ira acude al arte es imposible que surja algo feo. Su silueta es increíble, única… Estoy agachado, besando su panza, las manos procedieron con las piernas, anterior a eso se habían perdido en su cola, la hicieron exacta, será porque la conocían más que yo… Las piernas, ¡por Dios, las piernas! Que excelente trabajo que hacen ahí, ya casi está terminada… ¡Al fin los pies! Está ahí, estática en mi cocina, le doy el último sorbo a mi vaso antes de despertarla… Me meto en ella como nunca antes, controlando la ansiedad y la desesperación, sus ojos se cierran…

Lo hacemos sobre la mesada, contra la heladera, en el suelo, en la ventana, sus manos se pierden en el vidrio, es magnífico… Acabamos en el piso y al rato se levanta, entra en mi cuarto, escucho una melodía conocida, es “El Polaco”, suena el “Malevaje” en toda la casa, la veo a ella apoyada en el marco de la puerta, de brazos cruzados y sobrando con su mirada, sigue desnuda…

A bailar entonces… Jamás hubiese pensado que lo haría tan bien, ella ni hablar, ¡parecía volar en un momento! Como un ángel que se lanzó del cielo o un demonio que voló hasta el suelo, ya ni sé lo que es…

Lo hacemos una vez más, esta vez en la cama, al terminar enciende un cigarrillo, un par de cecas y me lo da, me lo fumo todo yo, por ahí las adicciones me hacen ser descortés, se ríe de mí, yo también me río…

Me despierto tosiendo, hay mucho humo, no veo nada, ¡ni siquiera a ella! Corro en busca de aire, veo fuego, es mi cama en llamas, voy en busca del matafuego en el pasillo del edificio, no está, ¡se lo robaron los hijos de puta! Vuelvo y lo apago con un balde de agua. Es un desastre, perdí todo, que es la cama y un mazo de cartas españolas… Me pregunto que pudo haber pasado, me pregunto porque desperté en el piso de la cocina, ¡me pregunto dónde está ella! Me preparo otro Fernet y me echo en el piso, al terminarlo miro hacia arriba, me quedo así un rato largo, pensando otra vez… Dejo el vaso en el suelo y al instante me duermo…

Empiezo por el pelo, continuo dibujando la cara, siempre uno empieza por lo que menos le cuesta, lo que más recuerda…

viernes, 10 de septiembre de 2010

Poesía sucia I


¿Pueden desconectar el teléfono?
¡Siento mis neuronas como astillas!
Cuando recobre mis energías voy a salir corriendo hacia tu casa...
Me olvido el nombre de algún artista llenando una base de datos, creo que por un rato voy a colgar mis ojos en la avenida...

Puedo hasta decidir cuando quiero que pases,
y a su vez elegir que ropa quiero que uses.
Sin que vos te des cuenta tengo el control absoluto...

¿Te imaginarás caminando hacia algún lado conmigo?
¿Te imaginarás que sigo tus pasos en todo momento?
En todo caso, ¿te imaginarás que de este lado del vidrio hay seres vivos?

Trato de esquivar mi reflejo y no perderte de vista,
te sigo hasta la colina donde cruzas las vías hasta que el celoso del Sol me encandila,
una lupa le da fuerzas a un rayo para quemar los besos que te tiro desde acá...

Es curioso como la gente confía en mi traje,
mis cordiales palabras y mi mirada segura,
no saben que estoy más loco que el mendigo que escondió una petaca de Whisky en su deteriorada campera...

Ya no soporto ver mi corbata colgando sobre mi pecho,
aferrada a mi cuello como la correa de un perro que se escapó de su dueño, como una soga de "cowboy" que atrapó a un toro enardecido, un "cowboy" gordo y canoso.
A veces tengo ganas de atarla a una nube y dejarme caer... Y dejarte correr...

Debí haber huido cuando me rozó la lluvia,
pero me alcanzaron las piedras y ahora estoy tendido en la calle...

sábado, 21 de agosto de 2010

Cortado Verde


Siempre creyó que su falso conocimiento intimidaba a las personas, que el solo hecho de que los demás hicieran silencio cuando él hablaba, era porque resultaba interesante, novedoso. Nadie lo soportaba en realidad...

Su capacidad para acaparar la atención de todos, se basaba en su tono de voz, en su constante grito entabacado. Solía levantarse de su silla para hablar, y hacer pasos cortos en dirección a los que lo rodeaban, hasta casi chocarlos. De vez en cuando hacía silencio para escuchar a los demás, pero arruinaba el espectáculo con una risa exagerada que apagaba hasta la carcajada más contagiosa. No tardó mucho en convertirse en el insoportable del Bar...

El trabajo de él consistía en musicalizar cualquier tipo de eventos que le soliciten, hacia alarde de su destreza constantemente, hasta denigrar al que ni siquiera había dado una opinión al respecto. Por el solo hecho de no saber, él quería hacerte quedar mal. Algunos protectores de fracasados lo defendían por su buen oído, cuando en realidad, los que discutían, no sabían nada al respecto, pero se generaba una especie de debate por la simple naturaleza humana en querer estar en contra de algo sin tener la más puta idea de por qué pierden tiempo discutiendo en vano.

Las mujeres lo odiaban, y sabían expresarlo, a diferencia de los hombres, que acostumbraban a poner una sonrisa que disfrazaba las ganas de matarlo a golpes. Por ahí contaba anécdotas inexistentes en las que él era un héroe de barras en los bares, y para una mujer, no hay nada peor que el tipo que mide el contenido de su copa utilizando su pija como regla. Odiaban sus continuos abrazos y besos simulando una amistad casi de sangre. Bastaba con ver sus caras de asco, de impotencia, al ver que no podían darle una patada en las pelotas, porque en definitiva, el no le había hecho mal a nadie…

Nadie sabía su edad exactamente, su personalidad y su deteriorada apariencia, no nos permitían interpretar si tenía 25 o 50 años, ni hablar de su cumpleaños, creo que a nadie alguna vez se le ocurrió preguntarle, pasa que el tipo, cansaba antes de que te interese saberlo. La historia de su vida se volvía cada vez menos atractiva a medida que sus anécdotas interrumpían esos agradables silencios. Se convirtió en un muñeco de cera que no envejecía…

Noche de peña en el Bar, un cantante demasiado metrosexual para una Zamba, se preparaba para dar su espectáculo, la gente lo quería, les gustaba, a mi no… Quiere colocar la espuma para el micrófono y “El insoportable” no lo toleró, e hizo un escándalo por ello, su fundamento era que eso solo se utilizaba en exteriores, por el viento… ¿Qué tal si el tipo quería cantar con la espuma? Qué no importara la ausencia del viento en un ambiente cerrado, él solo quería usarlo. Hubo una calma después de la tormenta absurda que provocó este hijo de puta… Nadie dijo nada, a mi solo se me ocurría arrojarle una botella y colocar la espuma en el micrófono, solo para hacer justicia…

Acostumbraba a hablar con personas que jamás le había dirigido la palabra y creía conocerlas de toda la vida, haciendo acotaciones que incomodaban a estos… No me olvido más de una noche en la cocina del Bar, mientras me preparaba un Fernet, éste se puso a hablarle a Ella… A medida que repetía chamuyos baratos y desagradables, típicos de un “pendejo viejo verde”, mi trago se convertía en el más fuerte de todos… “¿Qué te pasó? Me acuerdo que eras más inocente antes… (Risa irritante)” le dijo… Si yo me molesté con esa acotación, deberían haber visto como se puso ella… Su cara, semejante a la de Tony Montana a la hora de volar la puerta al grito de “SAY HELLO TO MY LITTLE FRIEND!” lo decía todo… Pero es educada, no dijo nada, su cara y la mía bastaron como para que él se aleje…

Es un jueves a la tarde, estoy en mi casa y me llega un mensaje al celular que dice, mataron a “Cortado Verde”… No lo creí, esa noche me fui al “pueblo” para saber de qué se trataba todo esto.

“Asesinato en la orilla” era el título del periódico semanal de la ciudad de Bell Ville, siempre quieren darle un toque poético a sus titulares, patético… “A medianoche, volviendo a su casa, por la transitada Costanera, Juan Manuel Yunque de 32 años, es interceptado por interpretes desconocidos, que le quitaron la vida de 13 puñaladas y luego fue arrojado al rio, donde lo encontraron unos jóvenes que se encontraban a metros del lugar de los hechos, éstos comentan no haber escuchado nada” Aparentemente fue todo un ajuste de cuentas, eso es lo que se comentó en el Bar…

Triste y bizarro final para “Cortado”, las noches de Bar se ven distintas, vacías, más allá de que cuando éste iba, arruinaba la velada… Pero siempre cuando uno se acostumbra a algo y eso desaparece, por más nocivo que era, nos deja el alma desorbitada y no podemos explicarlo…

Ahora, todo el mundo recordará esa noche, en la que el hombre más pesado del mundo, flotó en el Rio Ctalamochita…

miércoles, 18 de agosto de 2010

¿Para qué nos fuimos?


Yo no creo que saber eso sea de suma importancia como para andar perdiendo el poco tiempo que tenemos. Y si me permite, se lo voy a fundamentar…


Desde que nacemos, nos introducen a un mundo en el que la prohibición es un método de aprendizaje, nos privamos cada vez más libertades y creemos que de ese modo se solucionan los problemas. Mientras más policías hay, más seguros estamos. Completos ilusos. “No subas, que te vas a caer”, oí decirle a una madre a su hijo en la plaza, ¿porque no lo deja caer? ¿Por qué no deja que su hijo se lastime, que conozca el dolor, que vea sangre? ¿Hay algo malo en eso?


Al igual que en la niñez, en la adolescencia (ésta en mayores oportunidades), nos vemos sometidos en situaciones que definen nuestra personalidad, experiencias amargas que nos dan forma como a una pieza de madera tallada con un cuchillo viejo, deteriorado. De algún modo u otro podemos asumir que no todo en esta vida es miserable, disfrazamos continuamente nuestra soledad con otras personas, otras actividades. En esta etapa somos continuamente bombardeados por un estilo de vida que es asociado por las masas como el correcto, el armónico estilo que nos hace “comunes”, somos adiestrados para consumir de manera exagerada, quejarnos de manera exagerada, expresarnos de manera exagerada, luego enfermarnos de manera exagerada y consumir todo tipo de psicofármacos. Y el de mentalidad más fuerte, el que se opone a lo “normal”, es atacado continuamente por una sociedad pre juiciosa, que nos quiere hacer creer (y en algunos casos lo logra), que nosotros no somos bienvenidos, que por la decisión que tomamos o simplemente porque la naturaleza lo quiso así, debemos pedirle permiso y disculpas a gente que no nos merece.


¿Existen esas personas? Me pregunto, hasta donde recorrí, en este corto trayecto de mi vida. Basta con salir a caminar y ver las caras de los transeúntes, que ocupan, o quieren ocupar, un espacio en este teatro abandonado. Sus rostros tristes, vacios, llenos de nada, me demuestran que sí, que sí existen.


Y siempre viéndolo desde el mediocre punto de vista de la clase media, ¿No? Ni hablar de lo que podría llegar a decir un niño de la calle si tuviese la educación, como para poder gritarle al mundo todo lo que guarda en su cabecita. Creemos que haciendo fundaciones, donaciones de televisores y computadoras, estamos comprando un lugar en el paraíso. Basta con salir a la calle y ver en que nos convertimos, o acaso, el hecho de que ellos estén en la calle, ¡¿te hace sentir de que te ganaste un lugar en el mundo?! Pobre de ti, pobre de mí…


Ahora, en cuanto la vemos a ella, tan especial, transitando por un plano que solo los tristes, que confunden al amor con la admiración, conocen. Una dimensión que no todos tienen la capacidad de apreciar… Definitivamente creo que hay seres “humanos” que evolucionaron entre tantos monos burócratas. Son esos fracasados llenos de belleza, los depresivos, los sensibles, los melancólicos. Pero ella es cruel, y es ese su encanto, su desprecio por su propia especie es lo que la hace gigante. Y ahí estamos perdidos. Conocimos lo que nos ata a este planeta y ahora resulta imposible desvincularse, solo queda adaptarnos a nuestro medio ambiente y conformarnos con un mono ambiente.


Levantarse temprano para ir al trabajo, 5 o 6 veces a la semana, promedio de entre 6 y 10 horas diarias. Apretando los dientes a fin de mes, el sueldo es amplio, pero trabajar demanda gastos que desocupados, no tenemos, porque si pagamos cosas que no disfrutamos, ¿por qué no darnos un gustito? Sí pago los impuestos, ¿por qué no puedo comprarme ese televisor? Nuestro cerebro va eliminando cosas que en su momento eran indispensables para la supervivencia, pero las borra por falta de uso. Ya no hay tiempo para la bohemia.


Estoy casado, ¿con la mujer que amo? No sé, es la única que se animó a aguantarme por “el resto de mis días”. Tengo dos hijos, uno va al jardín, el otro ni siquiera habla. Más responsabilidades, menos goce. Mis amigos, ya ni los veo, mis amores imposibles, mucho menos. Ya me convertí, en un fuerte pero excusable engranaje de esta máquina que no se detiene. Vuelvo a darme cuenta que estoy perdido.


Ya son tres los hijos, están en la secundaria o en la universidad, no me pregunten exactamente, a esta altura no entiendo nada, pero porque no quiero entenderlo tampoco. Resignado con una vida de mierda, empiezo a disfrutar ahora de lo que hubiese tenido más sentido de joven, ahora que tengo el tiempo y el dinero, me escapo de mi vida unos días, salgo de viaje, y recorro todos esos lugares que me hubiese encantado recorrerlos con ella…


¡HERMOSA MUERTE! ¡VINO A BUSCARME! Todos observan hacia abajo, como con culpa, ¡ESTOY ACÁ ARRIBA SEÑORES! ¡¿NO ME ESCUCHAN?!.................


En fin… Por eso “Seño”, en vez de preguntarse “¿De donde venimos?”, por qué no se pregunta, ¿Para qué nos fuimos?

lunes, 16 de agosto de 2010

Tiempos friolentos..


Se cortó la luz en mi trabajo mientras escribía, y al darme cuenta que no lo había guardado, grito: “LA RE CONCHA DE SU MADRE!”. Justo entraba una clienta conocida, ella sonríe y luego se va sabiendo que no íbamos a poder ayudarla. Me aburro y salgo a fumar un cigarrillo.

Pasan las hermanas “Cosmopolitan”, una rubia y una morocha, hermosas, los gritos y silbidos de los albañiles tapan los sonidos del tren, increible! Verdaderos animales salvajes... Justo cuando estaba por apagar el cigarrillo, aparece Carlos, el portero del edificio donde está la oficina, es una de esas personas que solo hablan de cosas que sucedieron en el día y se sabe, absolutamente, toda la vida de los personajes de su anécdota, como un Gabriel García Márquez, pero del chisme. BOOM! Le disparo en el estómago.. Ojalá! Espero que haga un silencio y entro de nuevo a la oficina, hacía mucho frio.

La luz todavía no volvió, saco un Té “Vick” de uno de mis cajones, estoy congestionado y con el pecho hecho bolsa. Abro el sobrecito y se cae un poco del polvo en el escritorio, me quedo un rato mirando eso, luego leo el sobre que dice “Analgésico, Antifebril y DESCONGESTIVO NASAL – Alivio sintomático de resfríos y estados gripales”.. Derramo todo el contenido sobre el escritorio y trazo, con el polvo, dos líneas paralelas y gruesas, totalmente iguales. Agarro un billete, el más sano que tenía, uno de 10 pesos, lo doblo formando un cilindro delgado y me lo llevo a la nariz, con la intención de acabar con el problema de raíz! La luz vuelve, desarmo las líneas y lo vuelco en una taza, le pongo agua caliente y lo tomo, todo vuelve a la normalidad..

domingo, 15 de agosto de 2010

Chupate esta mandarina mecánica!


Luego de varios años pegando los mocos debajo de la mesa, de hacer barquitos con los boletos de los colectivos, de levantarme los domingos a las 6 de la tarde con aliento a inodoro de boliche, de masturbar al cerebro en busca de ideas para no caer en la depresión de una cabeza desocupada (o tal vez abandonada), he decidido encerrarme en mi casa, sentarme frente a mi computadora y escribir cualquier cagada que se me antoje! Eso es vida la re putisima madre que me parió! Aaaaaaaaaaaaaahhhhhh! Mi vida apesta!

No tengo ni la más puta idea de lo que se va a publicar semana a semana, espero estar iluminado para no ser tan oscuro a la hora de escribir, quiero que sepan que cualquier aporte para este colectivo de la inmadurez, es siempre bienvenido..

Quisiera agradecerles a los hijos de puta que creyeron en mi, manga de ilusos! A las personas que me acompañan en mis actividades extra laborales, manada de forros! A mis amigos que aplauden cualquier estupidez que sale de mi boca, atado de lame culos! A todos ellos, GRACIAS!

Por otro lado, quería contarles que renuncié a mi trabajo para poder dedicarle más tiempo a esto................................................................ BAZZINGA!