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Mostrando entradas de septiembre, 2010

Poesía sucia II

Encerrémonos en un pequeño cuarto y encendamos cientos de cigarrillos, hasta que el celeste y el marrón de nuestros ojos se vuelvan rojos...
Bebamos todo el alcohol del mundo hasta que nuestros vasos se erosionen sin que lleguemos a marearnos... Prendamos fuego las plazas y los parques con libros de autoayuda... Dejemos con la duda al psicólogo, al médico y al policía de saber quienes son los más sanos...

Ya no vas a tener que esconderte para que puedan verte en todos lados... Ya no vas a querer gritar a solas con tu libertad esperando que tu mente te dibuje las persianas... Ya no vas a preocuparte por aquellos que corrigen tu futuro, sometiéndote a leer a cualquiera, menos a mí, en tus mañanas... Ya no vas a soñar de pie que estamos acostados...

Que se pudran todas las manzanas, que se quemen todos los destinos escritos, que se mueran todos los perros domesticados, pero que nunca, pero nunca, se vayan esas ganas de cagarnos a tiros...

Alucinando fuego...

Empiezo por el pelo, continuo dibujando la cara, siempre uno empieza por lo que menos le cuesta, lo que más recuerda, le hago los ojos, la nariz, la boca, me detengo un rato ahí y le doy un beso, todavía no le doy vida, por lo tanto los ojos permanecen abiertos, a medida que la imagino mis manos se mueven solas, no se quieren detener… En el cuello debo admitir que también me colgué, respire, mordí, besé, me perdí… Mis manos dejaron de dibujar, ¿Qué pasó? Aaah, claro, dibujaron sus pechos, les ordeno que continúen, mientras tanto también la beso ahí, mis manos se mueren de celos y dibujan con bronca, ¡por suerte! Cuando la ira acude al arte es imposible que surja algo feo. Su silueta es increíble, única… Estoy agachado, besando su panza, las manos procedieron con las piernas, anterior a eso se habían perdido en su cola, la hicieron exacta, será porque la conocían más que yo… Las piernas, ¡por Dios, las piernas! Que excelente trabajo que hacen ahí, ya casi está terminada… ¡Al fin los pi…

Poesía sucia I

¿Pueden desconectar el teléfono?
¡Siento mis neuronas como astillas! Cuando recobre mis energías voy a salir corriendo hacia tu casa... Me olvido el nombre de algún artista llenando una base de datos, creo que por un rato voy a colgar mis ojos en la avenida...
Puedo hasta decidir cuando quiero que pases, y a su vez elegir que ropa quiero que uses. Sin que vos te des cuenta tengo el control absoluto...
¿Te imaginarás caminando hacia algún lado conmigo? ¿Te imaginarás que sigo tus pasos en todo momento? En todo caso, ¿te imaginarás que de este lado del vidrio hay seres vivos?
Trato de esquivar mi reflejo y no perderte de vista, te sigo hasta la colina donde cruzas las vías hasta que el celoso del Sol me encandila, una lupa le da fuerzas a un rayo para quemar los besos que te tiro desde acá...
Es curioso como la gente confía en mi traje, mis cordiales palabras y mi mirada segura, no saben que estoy más loco que el mendigo que escondió una petaca de Whisky en su deteriorada campera...
Ya no soporto ver …