Ir al contenido principal

Estrella Fugaz


Guillermo se convirtió de la noche a la mañana en el actor más solicitado del país, no tardó demasiado en ocupar papeles secundarios en Hollywood, destacándose entre los protagonistas por su gran capacidad, su talento fue reconocido en más de una ocasión y en poco tiempo se hizo acreedor de premios muy importantes. Así como llegó la fama, llegaron los escándalos. Bebidas, drogas y mujeres fértiles, fueron su karma gracias a los periodistas. Perdió papeles importantes gracias a los críticos que se dedicaron a perjudicar su carrera con historias exageradas de su vida diaria. Su odio público hacia la industria contribuyó para fundamentar a los que realizaban los contratos y se vio obligado a elaborar personajes intrascendentes.
Un viernes por la noche, luego de un par de vasos de whisky, Bill, así es como lo llamaban sus amigos, se presentó en un programa de televisión que transmitía un canal cultural, se llamaba “Estrella fugaz”, y citaban a grandes artistas que arañaron el “sueño americano” y los dejaban hablar acerca de su carrera, colocando al actor en una posición sumisa a las preguntas intimidantes de los conductores, convirtiendo al programa en una especie de confesionario. El show se había convertido en un éxito debido a los escándalos que desataron algunas estrellas de rock años anteriores, para Guillermo Grossi era su oportunidad para callar el ruido que había en el ambiente. Llegó tarde, debido a un problema con el taxi, pidió disculpas y comenzó la transmisión. Luego de una larga discusión con los conductores y panelistas, acerca de sus hijos no reconocidos en ciertas localidades que jamás había visitado, Guillermo aprovechó para hablar de su nueva película que estaba rodando en Francia con un joven y escandaloso director llamado Gaspar LaPadite, que había llamado la atención con un documental acerca de las relaciones amorosas de su último presidente. El show concluyó con segmentos donde contestaba preguntas de la audiencia y algún que otro juego idiota para dejar al invitado en ridículo, sumiso a cada palabra que predispuso el productor en el contrato.
Se dirigió a un bar con gente de su ambiente, personas con las que tal vez alguna vez compartió un plató. Bebieron algunas botellas de vino, y se largó del lugar, se había cansado de la gente que se acercaba para sacarse una foto con sus celulares, admiradores, personas que sabían reconocer una verdadera obra de arte. A pesar de todo, Guillermo tenía sus seguidores que lo catalogaban como uno de los actores de culto del momento, uno de los pocos que había en el mundo, y era cierto, sus interpretaciones eran sensacionales.
Llegó a su hotel, donde lo esperaba su novia, una mujer que como artista plástica, era muy buena diseñadora de moda. Tuvo una discusión con el recepcionista debido al estado en el que entró al hospedaje. Subió las escaleras acompañado de un maletero, tenía miedo de los ascensores, en realidad era claustrofóbico. Le dio 50 pesos al empleado y lo empujó con fuerza, el chico se alejó a las puteadas, no se entendió bien lo que dijo. Abrió la puerta y la encontró a Jimena con otro tipo, el cual disfrutaba de como ella le daba placer oral. El joven se vio asustado y la obligó a detenerse, ella miró de reojo adonde estaba Guillermo y sonrió. Los puños duros del cornudo temblaron por unos segundos y sus labios se apretaron con la misma intensidad, acompañados de un ceño fruncido que le indicaron al imprudente que estaba en serios problemas.
¿Por qué se detienen? Sigan en lo que estaban… - Dijo el actor.
Señor, le…
¡SEÑOR LAS PELOTAS! – Lo interrumpió…
Les ordeno que continúen con lo que venían haciendo…
El joven había comenzado a temblar del miedo que recorrió cada parte de su cuerpo, dejando escapar el sudor como una multitud que huye del peligro que la acecha. Su miembro continuó tieso gracias a las drogas. Bill se desnudó y la penetró por donde corresponde que las cosas salgan, ella gritó y continuó expresando palabras tan sucias como ella. Al rato, el joven se vio abstraído de todo y comenzó a gozar de tal situación, hasta que Guillermo lo durmió de una trompada en el momento que estaba teniendo un orgasmo, se dio cuenta que una persona en pleno clímax es tan vulnerable como una abeja perdiendo su aguijón. A ella eso la excitó y aturdió a todas las habitaciones con sus gritos. Guillermo abrió los ojos un segundo y los dirigió hacia a un costado, donde se encontraba su verdadera amante, una pistola de 9 mm negra, la sacó sin que ella se diera cuenta y la posó sobre su espalda, el frió de su arma automáticamente le borró la sonrisa a Jimena y le robó una lagrima que se mezcló con la transpiración, sabía lo que sucedía. Llevó el caño a la nuca de ella y unos segundos antes de acabar, disparó. Se alejó de ella y se dirigió hacia donde estaba el hombre noqueado, limpió el arma estirando los puños de la camisa hasta tapar sus manos y la puso entre los dedos del adormecido, alzó la mano ajena que tenía el arma y la llevó a su pecho, su corazón explotó bañando el rostro del sobreviviente con ese hermoso color rojo. Al rato, se rompió la puerta y entraron los uniformados con sus armas paralelas al suelo y sus gritos acobardados.
Hoy se cumplen quince años de mi condena por el asesinato de Guillermo Grossi y Jimena Giovanni, “personajes fundamentales para el ambiente artístico”, así lo informaron los diarios, las mismas personas que sepultaron en reiteradas ocasiones al actor con sus farsas, al día siguiente se alimentaron de su muerte. Mañana me dejan libre, y el mismo miedo que me cubría esa noche en la habitación del hotel, hoy me vuelve a acechar en manos de miles de seguidores de este artista que piden mi cabeza, creyéndome culpable por la muerte de este ídolo que hoy es un héroe nacional.

Comentarios

  1. Sexo, drogas y cine con televisión! Bill se mató por fama o porque no le salía una?? Pensar que ese ir y venir desde la fama al ocaso, le ha pasado a más de un artista.
    Abrazo Nico!

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Poesía sucia II

Encerrémonos en un pequeño cuarto y encendamos cientos de cigarrillos, hasta que el celeste y el marrón de nuestros ojos se vuelvan rojos...
Bebamos todo el alcohol del mundo hasta que nuestros vasos se erosionen sin que lleguemos a marearnos... Prendamos fuego las plazas y los parques con libros de autoayuda... Dejemos con la duda al psicólogo, al médico y al policía de saber quienes son los más sanos...

Ya no vas a tener que esconderte para que puedan verte en todos lados... Ya no vas a querer gritar a solas con tu libertad esperando que tu mente te dibuje las persianas... Ya no vas a preocuparte por aquellos que corrigen tu futuro, sometiéndote a leer a cualquiera, menos a mí, en tus mañanas... Ya no vas a soñar de pie que estamos acostados...

Que se pudran todas las manzanas, que se quemen todos los destinos escritos, que se mueran todos los perros domesticados, pero que nunca, pero nunca, se vayan esas ganas de cagarnos a tiros...

La teoría de la media

¡Basta! Una vez más que te piense O te sueñe Y me voy a ir a vivir a mi cabeza. Ya lo decidí, Doy vuelta la media. Sacrifico mi inestable vida Por la monotonía De tu cuerpo sobre el mío. Me pregunto Si existe una ley que ampare Los cerebros invadidos. Por supuesto que no. Tu conquista es universal. Tu beligerancia, etérea. Manipulaste todos los medios En tu campaña para enamorarme. Como a un político, Veo tu cara donde quiera que vaya… ¡No! ¡No puedo compararte con eso! Perdón. Pero ayudame. Rescatame de esta situación Que no tiene más remedio que tu risa. Alejame de la atrocidad De querer pensarte tanto. ¡No sobreviviría! Las facturas seguirían llegando. Al alquiler lo continuarían cobrando. El propio sistema Se encargaría de eliminarme Antes de que yo a ti. Obviamente. Si yo no pretendo hacerlo. Continuaría insistiendo con la teoría de la media Aún en condición de calle. Hasta que ya no quede Ni inestabilidad Ni monotonía. Ni vos Ni yo Ni este humillante amor mendigado.

Poesía sucia I

¿Pueden desconectar el teléfono?
¡Siento mis neuronas como astillas! Cuando recobre mis energías voy a salir corriendo hacia tu casa... Me olvido el nombre de algún artista llenando una base de datos, creo que por un rato voy a colgar mis ojos en la avenida...
Puedo hasta decidir cuando quiero que pases, y a su vez elegir que ropa quiero que uses. Sin que vos te des cuenta tengo el control absoluto...
¿Te imaginarás caminando hacia algún lado conmigo? ¿Te imaginarás que sigo tus pasos en todo momento? En todo caso, ¿te imaginarás que de este lado del vidrio hay seres vivos?
Trato de esquivar mi reflejo y no perderte de vista, te sigo hasta la colina donde cruzas las vías hasta que el celoso del Sol me encandila, una lupa le da fuerzas a un rayo para quemar los besos que te tiro desde acá...
Es curioso como la gente confía en mi traje, mis cordiales palabras y mi mirada segura, no saben que estoy más loco que el mendigo que escondió una petaca de Whisky en su deteriorada campera...
Ya no soporto ver …